Información confiable y actualizada sobre falla cardíaca, medicamentos, dieta, rehabilitación y más. Elaborada por nuestro equipo de especialistas.
Una guía completa para pacientes y familias: qué es, por qué ocurre, cómo se trata y cómo vivir bien con esta condición.
Alimentos que protegen tu corazón y los que debes reducir o eliminar con falla cardíaca.
Conoce los medicamentos más comunes, para qué sirven y cómo tomarlos correctamente.
Cómo ejercitarte de forma segura, cuánto hacer y qué señales indican que debes parar.
Por qué limitar la sal es fundamental y cómo lograrlo sin sacrificar el sabor de tus comidas.
Consejos prácticos para familiares y cuidadores de pacientes con falla cardíaca.
Síntomas que indican que necesitas atención médica inmediata y cómo actuar rápido.
Reconoce un posible síndrome coronario agudo y aprende cuál es la respuesta más segura.
Qué son los anticoagulantes, cómo funcionan, riesgos y precauciones importantes.
Cómo el colesterol afecta tu corazón y las estrategias para mantenerlo en niveles saludables.
Una guía sencilla para obtener lecturas confiables y saber cuándo pedir ayuda.
El control del peso diario es una herramienta clave para detectar retención de líquidos a tiempo.
Por qué dormir bien es terapéutico y cómo mejorar la calidad de tu sueño.
Una condición seria pero manejable cuando se trata correctamente.
La falla cardíaca (también llamada insuficiencia cardíaca) es una condición crónica en la que el corazón no puede bombear suficiente sangre para satisfacer las necesidades del cuerpo. El corazón continúa funcionando, pero no con la eficiencia normal.
Existen dos tipos principales: falla cardíaca con fracción de eyección reducida (el corazón se contrae débilmente) y falla cardíaca con fracción de eyección preservada (el corazón se contrae bien pero es rígido y no se llena adecuadamente).
Lo que comes tiene un impacto directo en la función de tu corazón.
Nunca suspendas ni cambies tus medicamentos sin consultar a tu médico.
Reducen la frecuencia cardíaca y la presión arterial, protegiendo al corazón del estrés. Son fundamentales en el tratamiento de la falla cardíaca.
Ayudan a eliminar el exceso de líquidos y sal del cuerpo, reduciendo la hinchazón y la dificultad para respirar.
Relajan los vasos sanguíneos, reducen la carga del corazón y mejoran su función a largo plazo.
Previenen la formación de coágulos. Requieren monitoreo frecuente y precaución con alimentos y otros medicamentos.
El ejercicio supervisado es beneficioso para la mayoría de pacientes con falla cardíaca.
Contrario a lo que muchos creen, el reposo absoluto no es recomendable. La actividad física moderada y supervisada mejora la capacidad del corazón, reduce síntomas y mejora la calidad de vida.
20–30 min diarios a ritmo suave
Bajo impacto, ideal para articulaciones
Con aprobación médica previa
Reconocer estas señales a tiempo puede salvar tu vida.
En reposo o que te despierta de noche
Aumento de peso súbito por retención de líquidos
Especialmente con presión u opresión
O sensación de que va a desmayarse
Piernas, abdomen que crece en horas
Latidos irregulares, muy rápidos o muy lentos
Cuidar a alguien con falla cardíaca es un acto de amor. Aquí te ayudamos a hacerlo mejor.
El exceso de sodio favorece la retención de líquidos y puede aumentar la hinchazón, la falta de aire y el trabajo del corazón. Tu límite diario debe ser el que indique tu equipo médico.
Revisa los miligramos de sodio por porción y cuántas porciones contiene el envase. “Bajo en sodio” no significa “sin sodio”.
Embutidos, sopas instantáneas, cubitos, salsas, enlatados, snacks, comida rápida y platos de restaurante suelen aportar mucho sodio.
Usa limón, ajo, cebolla, pimienta, culantro y otras hierbas. No uses sustitutos de sal con potasio sin consultarlo: pueden interferir con tus medicamentos o riñones.
Estos medicamentos reducen la formación de coágulos. Se indican solo a algunos pacientes —por ejemplo, ante fibrilación auricular, una válvula artificial o antecedentes de coágulos— y no deben iniciarse ni suspenderse por cuenta propia.
El colesterol LDL elevado favorece la acumulación de placa en las arterias y aumenta el riesgo de infarto y derrame cerebral. No suele causar síntomas: se conoce mediante un análisis de sangre.
Pregunta por tu colesterol LDL, HDL y triglicéridos. La meta de LDL depende de tu riesgo y antecedentes; no existe una meta única para todos.
Prioriza vegetales, granos integrales, legumbres, pescado y grasas no saturadas; limita frituras, grasas saturadas, tabaco y productos ultraprocesados.
Si te recetan una estatina u otro tratamiento, tómalo de forma continua. No lo suspendas porque el resultado mejore: eso suele indicar que el plan está funcionando.
La lipoproteína(a) es un factor de riesgo principalmente hereditario. En muchos adultos basta medirla una vez; tu médico decidirá si es útil en tu caso.
Después de iniciar o ajustar el tratamiento, tu equipo puede repetir el perfil lipídico para comprobar la respuesta. Tras un infarto, el control suele ser más temprano e intensivo.
Un aumento rápido puede indicar acumulación de líquido incluso antes de que notes más falta de aire o hinchazón.
No dupliques el diurético ni cambies la cantidad de líquidos por tu cuenta.
Dormir bien favorece la recuperación, el ánimo y el control de la presión arterial. La falta de aire al acostarte no debe asumirse como “normal”.
Mantén horarios regulares, limita cafeína por la tarde, reduce pantallas antes de dormir y busca un dormitorio oscuro y tranquilo. La mayoría de adultos necesita entre 7 y 9 horas.
Avisa si necesitas más almohadas, despiertas ahogado, roncas fuerte con pausas al respirar, tienes somnolencia marcada o notas que la falta de aire nocturna empeora.
Un síndrome coronario agudo ocurre cuando el flujo de sangre hacia una parte del corazón se reduce o se bloquea de repente. Puede presentarse como infarto o angina inestable y necesita evaluación inmediata.
Pide una ambulancia. El equipo puede iniciar la evaluación durante el traslado y avisar al hospital para acelerar la atención.
No esperes a que “se pase” ni tomes aspirina, anticoagulantes o dosis adicionales por cuenta propia. Sigue solo las instrucciones del servicio de emergencias o tu plan médico previo.
La presión elevada puede dañar poco a poco el corazón, cerebro, riñones y arterias, aunque no produzca síntomas. Una sola lectura no suele bastar para diagnosticar hipertensión.
Toma tus medicamentos con regularidad, reduce el sodio según tu plan, mantente activo de forma segura, no fumes y asiste a tus controles. El objetivo de presión debe individualizarse.
Si obtienes una cifra muy alta, repite la medición tras 5 minutos de reposo. Si sigue alta, contacta a tu equipo. Llama al 911 si además hay dolor de pecho, falta de aire, confusión, debilidad de un lado, dificultad para hablar, desmayo o cambios repentinos de visión.
No dupliques dosis ni suspendas el tratamiento según una lectura aislada.
Términos que tu médico puede usar y lo que significan.
Porcentaje de sangre que el ventrículo izquierdo bombea en cada latido. Valor normal: 55–70%.
Acumulación de líquidos en los tejidos del cuerpo, que causa hinchazón, especialmente en piernas y pies.
Dificultad para respirar o sensación de falta de aire. Es uno de los síntomas principales de la falla cardíaca.
Latido del corazón irregular, demasiado rápido (taquicardia) o demasiado lento (bradicardia).
Proteína producida por el corazón cuando está bajo estrés. Su nivel en sangre indica el grado de la falla cardíaca.
Ultrasonido del corazón que permite ver su estructura, función y la forma en que bombea la sangre.
Enfermedad del músculo cardíaco que afecta su capacidad de bombear sangre eficientemente.
Dispositivo implantable que detecta y corrige arritmias peligrosas emitiendo una descarga eléctrica.
Condición médica que coexiste con la falla cardíaca, como diabetes, hipertensión o enfermedad renal.
Medicamento que evita la formación de coágulos en la sangre, reduciendo el riesgo de trombosis y embolias.